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Hasta siempre camarada Diego Ruiz

Diego Fernando Ruíz Claros, Angel Nocturno,

Intervención de Raúl Moreno en las honras fúnebres del

camarada Diego Ruiz, en representación del Comité Ejecutivo

Central del PTC y del Comité Ejecutivo Nacional de la

Juventud Patriótica. Bogotá, 19 de noviembre de 2012.
 

Nos reunimos hoy los militantes del Partido del Trabajo de Colombia y de la Juventud Patriótica, junto con sus amigos, para honrar tu memoria. Representaste genuinamente lo que significa ser un joven, cálido, fraterno, arrojado, valiente, aventurero, emprendedor, desapegado, soñador, irreverente cuando se requirió, solidario y amoroso, todo lo cual te llevó a ocupar un sitio especial en nuestros afectos y recuerdos.

Te conocimos siempre vinculado a los escenarios donde se concretaba la acción y la movilización política, en los que destacabas por tu espíritu alegre, activo y vital.

Hiciste parte de esa generación de jóvenes que recién despuntando este siglo se vinculó a la lucha reivindicativa y política, y llegaste a nuestras filas en medio de las portentosas y esperanzadoras movilizaciones de los estudiantes de secundaria que en el año 2001, junto con padres de familia, profesores y gente del pueblo, rechazaban la neoliberal medida de recortar recursos a las transferencias para la educación y la salud. En esa contienda lideraste las ocupaciones de colegios, especialmente en la localidad de Usme, junto con el resto de la comunidad educativa, y conviviste desde entonces al lado de quienes resisten y luchan en favor de la juventud y el pueblo.

Enarbolaste desde entonces la bandera de organizar a los jóvenes estudiantes coadyuvando a la construcción de su organización gremial, lo que te llevó a ingresar e impulsar permanentemente las actividades del Consejo Nacional Superior Estudiantil de Colombia –Consec– y a convertirte en su coordinador distrital. Persistentemente estuviste al frente de las multicolores y entusiastas manifestaciones estudiantiles que en el año 2007 exigían presupuesto adecuado para la educación y anunciaban atronadoramente el ascenso de la lucha estudiantil. Consecuente con tu compromiso, participaste de las movilizaciones y encuentros estudiantiles que en el año 2011, a través de la protesta y la marcha tranquila, democrática, pero firme, de miles y miles de que jóvenes derrotaron la antinacional propuesta de política educativa del gobierno de Santos.

Los jóvenes que se  preparaban para ingresar a la universidad, en varias ocasiones, te vieron comprometido organizando actividades de formación y profundización académica para contribuir al acceso de estudiantes de escasos recursos a la educación publica superior.

A temprana edad asumiste y mantuviste tu militancia política y abrasaste la causa de los sectores laboriosos y desposeídos de Colombia, en un período de profunda dificultad para nuestro destacamento político y en el que sobre el país y las fuerzas del progreso y el avance se impuso la tragedia de la preponderancia en la dirección del Estado de la fusión neoliberal, paramilitar, mafiosa y corrupta del uribismo, que cercenó la democracia, entronizó métodos de barbarie en la lucha política y segó la vida de millares de colombianos, entre ellos centenares de jóvenes. Ante las vicisitudes mantuviste en alto el ánimo y tu decisión de aportar en la permanencia y desarrollo de tu partido y tu organización juvenil como elemento imprescindible para que las fuerzas de la democracia pudiesen superar la noche oscura del uribismo. Ni la fatiga, ni la falta de confianza en el futuro o los arrebatos o desvaríos extremoizquierdistas mellaron tu voluntad. Ni tampoco los temporales éxitos de la facción que, usurpando el nombre de nuestro fundador, hizo letra muerta de sus enseñanzas. En este aciago período, junto a tu partido, también saliste victorioso.

La primera línea de la actividad te vio incansable en esta década participando en la tarea de construir para Colombia una opción política que fuese capaz de aglutinar sin sectarismos a la amplia mayoría de la población, incluidos sus dirigentes y sus expresiones políticas, con el propósito indeclinable de realizar las transformaciones democráticas y progresistas que la hora reclama y que ya han emprendido nuestros países vecinos. Pero cuando esa opción a la que contribuiste perdió el rumbo por su incapacidad de señalar con claridad y firmeza su rechazó a la violencia, el terror y la barbarie como forma de la lucha política, y anidó en su seno una práctica excluyente y sectaria, que desdeña el espíritu de construcción amplio y unitario, no dudaste en acompañar a tu partido y al ejemplar grupo de luchadores por el progreso que decidieron pedir en las calles el respaldo ciudadano para un nuevo comenzar, en bien del pueblo de Colombia y para mantener viva la esperanza de que las fuerzas del progreso y la democracia puedan contribuir de manera destacada a la modernización del país, a su avance y al mejor estar de millones y millones de colombianos.

Era la forma en que se concretaba la lucha política, en la calle, tu escenario, y allí estuviste liderando y animando a las brigadas de jóvenes que llevaban un mensaje progresista recolectando firmas y, por supuesto, también animabas al partido y coordinabas el equipo de muchachos de la Juventud Patriótica que coadyuvaban en esa tarea. Así que en la celebración de la esperanzadora buena nueva que significó para nosotros, para los habitantes de Bogotá y para el país el triunfo progresista de Yezid García al llegar al Concejo de la Capital acompañado de una amplia bancada de concejales y ediles progresistas, y la victoria de Gustavo Petro al ser elegido para la Alcaldía, reconoceremos siempre tu valiosa contribución, esos triunfos fueron siempre tuyos.

Te vinculaste al trabajo barrial local, ahora mismo hacías parte, como delegado, de la coordinadora del Movimiento Progresista en Usme, e integrabas la dirección regional de Bogotá de la Juventud Patriótica del Partido del Trabajo de Colombia.

Caminaste con nosotros estos más de diez años, supiste atender las actividades propias del trabajo político entre los jóvenes y enarbolar las banderas del estudiantado, pero a la vez asumiste las tareas de la lucha política general, como corresponde a los cuadros políticos. En la práctica asumiste el papel que le compete a la Juventud Patriótica: acompañar al partido, ser cantera de nuevos cuadros para la lucha general del partido, preservar y mantener los postulados y la línea política y garantizar la continuidad de la existencia de este destacamento de la lucha revolucionaria.

Tu ejemplo será semilla de la cual germinará una nueva estirpe de jóvenes militantes de esta causa. Al momento de tu partida preparábamos la actividad regional de Bogotá en la que participarán jóvenes de secundaria que ingresarán a nuestra militancia, muchos de los cuales son el fruto de tu laboriosa, callada y fructífera labor en este año: en tu memoria este evento llevará tu nombre. Además, en los próximos días el Comité Ejecutivo Nacional de la Jupa tomará una decisión sobre el homenaje permanente que mereces, camarada Diego Ruiz.

Ante tu temprana partida, deberemos resaltar y cultivar tu ejemplo para que perviva siempre entre nosotros, ahora que recién soplaban vientos favorables que no alcanzarás a ver desplegados en toda su intensidad, sabremos que con tu trabajo los hiciste posibles. Este destacamento de curtidos luchadores políticos, esta legión de continuadores, esta joven guardia, honrará siempre tu memoria y tu aporte.

Hasta siempre camarada Diego Ruiz.

Hasta siempre Ángel Nocturno.

Hasta siempre Joven Halcón.

 

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